CAMINOS DEL SABOR: LA RUTA DEL CHILE ANCHO, VIAJE DE TIERRA Y FUEGO. 1 de 4.

Este es el primero de una serie, que he titulado “LOS CAMINOS DEL SABOR”. Caminar es abrirse al mundo, y no sólo es abrirse camino por paisajes y brechas, también nos lleva a través de terrenos más íntimos: los sabores. Detrás de cada sendero hay aromas, detrás de cada cultivo hay semillas y detrás de cada comunidad hay recetas que guardan siglos de tradición.

En cada uno de estos Posts estaremos caminando por espacios donde nuestro caminar se convertirá en alimento y la cultura se revelará a través de la cocina.

El chile seco será el protagonista, pero no sólo como ingrediente, sino como viajero incansable que acompaña la historia de México Vernáculo, desde el campo hasta la mesa. Recorreremos sus rutas: desde el surco donde nace verde y vivo, hasta el mercado donde se ofrece ondulado y aromático; desde las manos que lo cosechan hasta las ollas donde se transforma en adobo, mole o salsa. Acompáñalo en sus travesías culinarias y culturales.

Caminar los senderos del chile seco es reconocer que en cada mordida hay huellas de campesinos, peregrinos, cocineras y viajantes que lo llevaron de un Estado del país a otro, de un siglo a otro. Te invito a seguir esas huellas.

En mi libro Capsicupea. Los adobos mexicanos(1), presento 440 recetas que utilizan 27 variedades de los chiles secos que se expenden en la República Mexicana: “Desde siempre tuve inclinación hacia todos los platillos preparados con adobo. Durante los años ochentas y hasta finales de la década de los noventas, por motivo de las obras de construcción que estuve realizando en algunas ciudades de la República Mexicana (grandes, medianas y pequeñas) visité una gran cantidad de mercados locales, restaurantes y fondas en donde ofrecían sus respectivas especialidades de adobos. Esa predilección me permitió conocer con cierta seguridad los distintos integrantes de cada uno de esos platillos, mismos que fui apuntando y organizando. En un porcentaje considerable me atrevía a preguntar a la dueña o dueño, y también a la cocinera en jefe, sobre algunos de los condimentos que no podía distinguir; y así fui elaborando esta lista de platillos en adobo que ahora les presento con gusto, el gusto de saborearlos. Sólo en pocos casos se presenta con la carne o el marisco que no lo probé en su presentación original; la enorme mayoría conserva las piezas con la cuales degusté el delicioso manjar. En ciertas ocasiones he tenido que regresar al lugar para buscar nuevamente el platillo que no apunté y que he considerado muy importante incluir en la selección.

Todas las recetas fueron preparadas por mí y a veces tuve que hacerlo dos o tres veces para precisarlas y afinarlas. No obstante, quedaron muchos platillos sin haberles sacado la fotografía, ya que me hubiera llevado meses hacerlo, por lo que preferí mejor imprimir y dejar los espacios para que el propio lector sea él mismo quien le coloque la imagen fotográfica (o varias) a los platillos que vaya realizando.

Con las costumbres y tradiciones de siglos, cada región del país y cada Estado en particular han desarrollado sus platillos de adobo exclusivos y diferenciados de acuerdo a sus gustos culinarios y a las características y sabores de los productos naturales típicos de cada zona de la República Mexicana.

Cada platillo tiene su tradición en cuanto a sus ingredientes y por supuesto también a la cantidad del adobo con el que se recubre el alimento principal; no obstante, es prerrogativa del degustador si lo cubre totalmente con el adobo o sólo se zarandea en un sartén con poca cantidad de él”.

Iniciamos en este Post con el chile ancho, obtenido mediante el secado del chile poblano, adquiriendo la profundidad de los sabores que acompañan al caminante.

“Caminar la cultura es también saborearla”.

LOS CAMINOS DEL SABOR no es un recetario, sino una invitación a caminar la cultura a través del gusto. Porque caminar no es solo desplazarse: es abrir los sentidos (2). Y cuando uno camina también con la degustación del sentido del gusto, descubre que la historia de un país puede contarse en un adobo, en un mole o en una salsa.

1.El hallazgo en la caminata

Caminar los mercados de México es recorrer un universo de colores y aromas. En San Pedro Cholula, entre puestos de frutas, maíz y hierbas, me detuvo una visión rojiza, casi terrosa: montones de chiles anchos que parecían montañas diminutas secadas al sol. Fue ahí donde recordé que este fruto no nació ancho, sino verde y fresco, en los surcos de Puebla, y que su viaje hasta mi mano es también un caminar.

2. El chile Ancho en contexto cultural

El chile poblano, al secarse, se convierte en chile ancho: piel arrugada, rojo oscuro, aroma dulce con un dejo ahumado. Es protagonista de adobos poblanos, base de moles y salsas que acompañan carnes, verduras o tamales.

Su cultivo exige paciencia: campesinos que siembran en primavera, caminan la milpa en verano para cuidarla, y finalmente cosechan en otoño. Cada paso de ese andar rural se refleja en el sabor profundo que, una vez seco, acompaña la cocina mexicana.

3. Recorrido del chile ancho (producción y Consumo).

El chile ancho, aunque nace en los surcos poblanos, ha extendido su caminar por toda la República, generando rutas de producción, distribución y consumo que lo convierten en un verdadero viajero de la tierra y el fuego. Estas rutas no son sólo comerciales: son también culturales, porque cada traslado lleva consigo modos de cocinar, costumbres y celebraciones. Sus caminos son diversos y cada ruta cuenta una historia distinta:

Ruta 1. Ruta del Altiplano Central.-Puebla – Ciudad de México – Centro del país

El corazón de su origen está en los valles de Puebla, donde el chile poblano se deja madurar hasta convertirse en ancho. De ahí parte hacia los mercados de Atlixco y Tehuacán, y de manera natural asciende a la Ciudad de México. En la Central de Abasto se concentra como producto mayorista, para luego distribuirse a mercados icónicos como La Merced, San Juan y Jamaica. Desde aquí viaja a los estados vecinos: Tlaxcala, Hidalgo, Querétaro y el Bajío, donde se vuelve indispensable en adobos y moles festivos. Con sus tan distintos periplos culturales, desde los campos poblanos y tlaxcaltecas, el chile ancho viaja hacia Ciudad de México y Estado de México, donde se convierte en ingrediente central de adobos y moles urbanos. Los grandes mercados como La Merced, San Juan y Toluca son centros de distribución donde el ancho se mezcla con decenas de especias y condimentos.

Ruta 2. Ruta del Golfo y la Huasteca.- Puebla – Veracruz – Golfo de México

Hacia el oriente, el chile ancho baja por las cañadas y caminos que comunican Puebla con Veracruz. En Córdoba, Orizaba y Xalapa se le incorpora a la cocina veracruzana, especialmente en adobos de cerdo y guisos de cazuela. De ahí se expande hacia el norte, hasta llegar a Tuxpan, Poza Rica y la Huasteca, donde se le conoce también como “Chile Color”. Esta denominación refleja su papel fundamental en los adobos huastecos, en los que el rojo profundo se vuelve signo de identidad. En regiones de Veracruz, Hidalgo y San Luis Potosí,(y otros 4 estados que conforman La Huasteca) el chile ancho forma parte de los famosos “adobos huastecos” con hierbas locales. Los mercados de Tuxpan, Tantoyuca y Tampico son puntos clave en su comercialización.

Ruta 3. Ruta del Bajío.- Guanajuato-Querétaro-San Luis Potosí.

En Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí, el chile ancho se cultiva y se consume en abundancia. Viaja en costales hacia los mercados de León, Celaya y San Luis, donde se integra a guisos campesinos y festivos. Aquí también recibe otros nombres: “chile de color” o simplemente “colorado”, por la intensidad rojiza que otorga a los platillos.

Ruta 4. Ruta Sureste. Puebla – Oaxaca – Sureste

Al sur, el chile ancho camina hacia Oaxaca, donde convive con el chile pasilla, el mulato y el chilhuacle. En los mercados de Oaxaca de Juárez y en la tradición de los siete moles, el ancho ocupa un lugar modesto pero persistente, en particular en adobos que acompañan carnes y tamales. Desde Oaxaca, se distribuye hacia Chiapas y Tabasco, ampliando sus usos en caldos y adobos regionales.

Ruta 5. Ruta del Norte.-Puebla – Norte del país – Exportación.

El camino hacia el norte lo lleva a San Luis Potosí, Zacatecas y Coahuila, donde se combina con técnicas de asado y carnes secas. En Monterrey, el chile ancho aparece en guisos familiares y también en la industria restaurantera.

En Zacatecas y Durango, el chile ancho acompaña a la carne seca, los asados y los guisos mineros. Los mercados de Zacatecas capital y Durango lo muestran en montones brillantes, y de ahí viaja hacia Monterrey, Saltillo y Torreón, donde se combina con nuevas tradiciones culinarias.

Desde esta ruta, parte hacia los Estados Unidos: en Texas, California, Arizona e Illinois es común encontrarlo en mercados hispanos bajo el nombre de ancho chili pepper. Exportado seco y en costales, mantiene su destino de ser puente entre la cocina mexicana y la nostalgia de los migrantes.

En cada una de estas rutas, el chile ancho no es sólo mercancía: es memoria en tránsito. Lo mismo acompaña las cocinas humildes que los banquetes de boda, los guisos de rancho que los menús internacionales. Sus caminos siguen abiertos, como si cada arruga de su piel conservara la huella de quienes lo cultivaron, cargaron y compartieron.

Hoy en día, el chile ancho también ha comenzado a recorrer rutas internacionales: se exporta en volúmenes modestos hacia Estados Unidos, donde comunidades mexicanas (principalmente en California y Texas) lo han convertido en un insumo indispensable para mantener vivas sus cocinas de origen. Su olor dulce-ahumado ya ha empezado a ser reconocido también en tiendas gourmet de Canadá y Europa.

4. Usos del chile ancho

Se utiliza en la mayoría de los adobos y moles que se preparan en la República mexicana. En los 440 platillos que se presentan en Capsicupea, representa el 65% de su participación dentro de los platillos descritos.

Receta: Adobo de Cerdo con chile ancho

Ingredientes (para 6 porciones)

1 Kg pulpa de cerdo en trocitos

(puede combinarse: ½ Kg. de pulpa con ½ Kg. de costillitas)

3 chiles anchos chicos

2 dientes de ajo

¼ cebolla chica (o sal de cebolla)

5 chiles seco Piquín (un puñito)

Vinagre un chorrito

Aceite vegetal

Sal de cebolla

Sal al gusto

Preparación:

Para preparar la salsa de adobo, los chiles anchos se ponen a remojar en agua caliente, se desvenan, se quitan las semillas y posteriormente se muelen en la licuadora con poquita agua, junto con el ajo y el chile seco piquín, éste soasado previamente en el comal. Se pone a freír el recaudo y una vez que ya está bien frito el recaudo se le agrega un vaso de agua (200 ml).

La carne bien lavada se pone a dorar con un poquito de aceite vegetal y sal en la olla exprés; una vez doradita ligeramente se le agrega la salsa de adobo. Se pone a cocer durante 20 minutos. La salsa debe haber quedado no muy aguada ni muy espesa. Verter un poco de agua si quedó demasiado espesa o un poco de fécula de maíz o de trigo si quedó demasiado aguada.

Se sirve con arroz blanco.

Este adobo es sencillo, pero encierra siglos de caminatas campesinas y festivas. Es oriundo de la zona del Norte de Veracruz, fundamentalmente en Tuxpan. Esta receta nos la transmitió la Señora Coty (3).

En general, la preparación de los chiles secos para elaborar adobo, se realiza de dos maneras:

Primera forma:

  1. Tostar ligeramente los chiles en comal, cuidando que no se quemen.
  2. Se desvenan los chiles y se le quitan las semillas. El desvenado se realiza para evitar que pique el adobo (opcional). Las semillas se quitan para que no amargue el adobo.
  3. Moler en licuadora con ajo, cebolla, especias y vinagre hasta formar una pasta tersa.
  4. Cocinar a fuego medio en sartén, con un poco de aceite, por 10 minutos, con sal al gusto.

Segunda forma:

  1. Remojar los chiles secos en agua caliente, durante 5 minutos al fuego.
  2. Se desvenan los chiles y se le quitan las semillas. El desvenado se realiza para evitar que pique el adobo (opcional). Las semillas se quitan para que no amargue el adobo.
  3. Moler en licuadora con ajo, cebolla, especias y vinagre hasta formar una pasta tersa.
  4. Cocinar a fuego medio en sartén, con un poco de aceite, por 10 minutos, con sal al gusto.

5. Reflexión caminante

Preparar un adobo, un mole o una salsa de chile ancho es como caminar entre surcos invisibles: cada bocado es un paso en la tierra poblana, un recuerdo de las manos que cosecharon, de los pies que llevaron los costales al mercado, de quienes han cruzado generaciones con esta receta. Al comerlos, uno camina la cultura a través del sabor.

6. Cierre inspirador

El chile ancho no es solo un fruto seco: es un puente entre campo y ciudad, entre tierra y mesa. Imagino que un día, en “El Señor Adobo”, se sirva este adobo como emblema: un sabor accesible al paladar del caminante y al viajero extranjero. Porque los chiles, al igual que nosotros, nunca dejan de andar.

Deseo compartir la inspiración detrás de mi serie de publicaciones “Caminos del Sabor”. A nivel global, una porción considerable de personas prioriza la consecución del objetivo por encima del disfrute del proceso. Sin embargo, en la mayoría de mis vivencias, he hallado mayor satisfacción en el recorrido que en la culminación. Me gustaría que, de ahora en adelante, quienes se aventuren a caminar vean sus travesías como una experiencia culinaria. Estoy convencido de que la mayor parte de la humanidad se deleita más con el trayecto de saborear exquisitos manjares que con el simple hecho de terminar de comer. Cada vez que salgan a caminar, procuren —con un esfuerzo mental, anímico, físico, etc.— equiparar la caminata con una comida, para que gocen y paladeen cada instante del recorrido, hasta alcanzar su destino. El Apetito-Deseo que surge al comienzo de una comida es, sin duda, la clave del disfrute. Para esto del Apetito, les recomiendo mi libro: “Apetito Existencial” (4). Bueno, esta es la razón por la cual escribo esta serie “Caminos del Sabor”. ¡Buon Apptito!

(1) Loya Lopategui, Carlos, Capsicupea. Los Adobos Mexicanos, EMULISA, México, 2017.

(2) Loya Lopategui, Carlos, GOVOT. El susurro inexorable de los Sentidos, EMULISA, México, 2025. Disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0DW2PTYNN

(3) Loya Lopategui, Carlos (Compilador), Clotilde Lopátegui Burdick, (1921-1999), Esperanza Hernández Bonilla (1919-1984), COCINOPEA. Gastronomía Tuxpeña, EMULISA, México, 2011.

(4) Loya Lopategui, Carlos, Apetito Existencial, EMULISA México, 2025. Disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0FRDCPX3J

UN VIAJE QUE EMPIEZA EN LOS PIES Y TERMINA EN EL PENSAMIENTO

El sol apenas asoma y el aire aún guarda ese frescor que solo se siente en las primeras horas del día. Un hombre sale de casa, sin teléfono en la mano ni auriculares en los oídos. Solo lleva sus pasos. El crujir de las hojas bajo sus pies, el canto tímido de los pájaros y el leve aroma a tierra húmeda componen su primera conversación del día. No va a ninguna parte en particular. Camina… y en ese caminar, el mundo empieza a ordenarse.

En este mundo que corre a toda velocidad, donde cada minuto parece programado, caminar se ha convertido en un lujo… y en una necesidad olvidada. Sin embargo, este acto ancestral, que nuestros antepasados practicaron como parte natural de su existencia, sigue siendo la herramienta más poderosa para transformar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu.

Caminar no requiere gimnasios, uniformes ni horarios. Solo un par de pies dispuestos y el deseo de moverse. Es el ejercicio más democrático: lo pueden practicar jóvenes, adultos y ancianos; en la ciudad, en el campo o en la playa; solo o acompañado.

En un tiempo donde todo parece moverse a una velocidad que no nos deja respirar, el ensayo: “Caminar: del Acto Físico al Acto Filosófico”(1) nos recuerda algo esencial: caminar no es solo trasladarse de un punto a otro, es una oportunidad para pensar, sentir y vivir con más conciencia.

Más que un ejercicio: un cambio de paradigma

Durante siglos, caminar fue una herramienta de supervivencia, un medio para llegar a los sitios, trabajar la tierra o explorar territorios. Pero en la filosofía —de Oriente y Occidente— siempre tuvo un significado más profundo. Aristóteles enseñaba mientras caminaba en el Liceo (Posts ARISTÓTELES Y SUS DISCURSOS MIENTRAS CAMINABA; CAMINAR Y LOS PERIPATETICOS), los monjes zen lo convierten en meditación en movimiento (Post EL SISTEMA WALK-RWD Y EL ZEN), Nietzsche encontraba en sus largas caminatas la chispa de sus ideas más audaces (Posts futuros NIETZSCHE Y LOS GRIEGOS EN EL CAMINAR; NIETZSCHE Y LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL).

Este libro propone recuperar esa herencia y dar un paso más: ver el caminar como una práctica filosófica y ética capaz de transformar nuestra manera de habitar el mundo. Caminar es un acto que involucra cuerpo, mente y espíritu, y que nos permite reconectar con lo esencial en medio del ruido cotidiano.

Cuatro dimensiones para redescubrir el acto de caminar

El ensayo citado nos invita a explorar cuatro grandes formas de caminar en la vida contemporánea:

  1. Meditación en movimiento – Dejar que el ritmo de los pasos marque el compás de nuestros pensamientos. Cada respiración acompaña un paso, cada paso se convierte en presencia. Caminar así calma la mente y abre espacio para el pensamiento creador y meditativo, y así mismo para nuevas ideas.
  2. Filosofía de la caminata – Pensar no siempre tiene que promoverse y suscitarse sentados en un escritorio. Al caminar, la mente se libera, las ideas fluyen y las conexiones aparecen sin esfuerzo. Grandes escritores, científicos y filósofos han encontrado sus mejores pensamientos sobre un sendero, no sentados frente a una página en blanco.
  3. Resistencia a la cultura de la velocidad – En una sociedad que nos empuja a correr, caminar es un acto formal y preciso de rebeldía. Caminar es elegir un ritmo humano, es permitir que el tiempo se expanda, es observar lo que el apresuramiento no nos deja ver.
  4. Ecofilosofía y conexión con la naturaleza – Al caminar, el cuerpo se funde con el entorno. Aprendemos a mirar el cielo, a sentir el viento, a escuchar los sonidos del mundo. Y ese contacto directo nos recuerda que no somos dueños de la naturaleza, sino parte de ella.

Un legado de pasos y pensamientos

El desarrollo y la explicación del ensayo recorre las enseñanzas de pensadores como Husserl, Heidegger, Merleau-Ponty, Camus, Sartre, Simone de Beauvoir, Deleuze y Nietzsche, junto a las visiones del Taoísmo, el Zen y la filosofía Samurai. Cada uno aporta una mirada única, pero todos coinciden en algo: caminar transforma. No solo al que camina, sino también la manera en que ese caminante “Hace Mundo”.

Cada paso es un diálogo silencioso con nuestro cuerpo. La respiración se acompasa, el corazón late con fuerza controlada, los músculos despiertan. Y mientras tanto, la mente se aclara. Caminar nos permite pensar mejor, observar con atención y reconectar con lo que realmente importa.

El simple acto de poner un pie delante del otro puede convertirse en una declaración de principios. Un camino puede ser una línea recta en el suelo, pero también una ruta hacia una vida más consciente, libre y creativa.

Un paso hacia ti mismo

Si tienes un par de pies y un pequeño tramo de suelo, tienes todo lo que necesitas para empezar. No necesitas ropa especial ni tecnología avanzada. Basta con la decisión de salir y moverte. La recompensa será un cuerpo más vivo, una mente más despierta y un corazón más abierto.

Pero no es solo salud física. Quien camina abre la puerta a una nueva percepción del mundo: descubre rincones invisibles, sonidos que el ruido diario oculta y matices que la prisa borra. Caminar es también una forma de resistencia contra la aceleración que nos roba presencia.

Caminar es el más accesible de los viajes, pero también puede ser el más profundo. Cada paso es una oportunidad para preguntarte: ¿qué estoy pensando?, ¿qué estoy sintiendo?, ¿hacia dónde quiero ir, no solo en este camino, sino en mi vida? Caminando las respuestas vendrán por sí mismas.

Hoy, más que nunca, necesitamos ese tramo de camino para pensar, sentir y reconectarnos. Caminar es un recordatorio de que el tiempo nos pertenece, de que podemos definir nuestro propio ritmo (Post RITMO, COMPÁS Y CADENCIAEN NUESTRO CAMINAR; DISFRUTANDO NUESTRO CAMINAR MUSICAL PERCUSIVO-CUERPO-RITMO) y volver a lo natural, a lo sano.

Por eso, más que un ejercicio, caminar es un compromiso con uno mismo. Un ritual que puede cambiar tu día y, poco a poco, tu vida entera.

La invitación es simple: da tu primer paso hoy. No importa si son cinco minutos o media hora. Lo importante es empezar. El resto vendrá solo, paso a paso.

No esperes a tener tiempo libre para caminar. Camina para encontrarlo. (Posts EL CAMINAR Y LA FALTA DE TIEMPO-PARTE I; EL CAMINAR Y EL TIEMPO LIBRE. PARTE II). Porque, al final, no se trata de cuántos pasos des… sino de cuánta vida pones en cada paso.

(1) Loya Lopategui, Carlos, Del Acto Físico al Acto Filosófico, EMULISA, México, 2004. Disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0DDDLHKHC

EL CAMINAR ES CORRECTIVO Y PREVENTIVO PARA NUESTRA SALUD

El caminar, es una práctica física ancestral con profundos beneficios para nuestra salud integral. Veamos cómo el caminar puede actuar tanto como medida preventiva como correctiva.

A continuación se mencionan los aspectos físicos, mentales, emocionales, espirituales y anímicos que tienen lugar al considerar a la caminata como un medio Preventivo y Correctivo.

1. Como Medio Preventivo

  • Salud Física:
    • Fortalecimiento cardiovascular: Reduce el riesgo de enfermedades del corazón, hipertensión y accidentes cerebrovasculares.
    • Control del peso: Ayuda a quemar calorías y mantener un peso saludable, previniendo la obesidad y enfermedades asociadas.
    • Fortalecimiento muscular y óseo: Tonifica los músculos de las piernas y el core, mejorando la postura y previniendo lesiones.
    • Salud articular: Mejora la flexibilidad y la lubricación de las articulaciones, reduciendo el riesgo de artritis.
    • Refuerzo del sistema inmunológico: Aumenta la circulación y la producción de células blancas, mejorando las defensas del organismo.
  • Salud Mental:
    • Reducción del estrés: Libera endorfinas, neurotransmisores que actúan como analgésicos naturales y mejoran el estado de ánimo.
    • Mejora de la concentración: Aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, favoreciendo la claridad mental y la capacidad de concentración.
    • Prevención de la depresión: La actividad física regular es un tratamiento complementario eficaz para la depresión.
  • Salud Emocional:
    • Aumento de la autoestima: Lograr metas relacionadas con el caminar puede mejorar la confianza en uno mismo.
    • Mejora del sueño: La actividad física regular contribuye a un sueño más profundo y reparador.
  • Salud Espiritual y Anímica:
    • Conexión con la naturaleza: Caminar en entornos naturales puede promover una sensación de paz y bienestar.
    • Meditación en movimiento: El caminar puede convertirse en una práctica meditativa, fomentando la introspección y la conexión con uno mismo.

2. Como Medio Correctivo

  • Salud Física:
    • Recuperación de lesiones: Caminar de forma gradual puede ayudar a recuperar la movilidad y la fuerza después de una lesión.
    • Gestión del dolor crónico: Puede aliviar el dolor asociado a condiciones como la fibromialgia o la artritis.
    • Mejora de la circulación: Ayuda a reducir la hinchazón y la sensación de pesadez en las piernas.
  • Salud Mental:
    • Tratamiento de la ansiedad: El ejercicio físico regular puede reducir los síntomas de ansiedad.
    • Combate del aburrimiento y la monotonía: Caminar puede ayudar a superar estados de ánimo bajos y a encontrar nuevas perspectivas.
  • Salud Emocional:
    • Superación de la depresión: El caminar es una herramienta eficaz para combatir los síntomas de la depresión.
    • Gestión de la ira: La actividad física puede ayudar a canalizar la energía negativa y a reducir la impulsividad.

Finalmente, presento a continuación ciertas recomendaciones específicas para que nuestras caminatas redunden en beneficios efectivos:

Recomendaciones para Caminar con Beneficios

  • Regularidad: Caminar al menos 30 minutos todos los días de la semana.
  • Intensidad: Adapta la intensidad del paseo a tu condición física.
  • Variedad: Alterna entre caminar a paso ligero y caminar cuesta arriba para trabajar diferentes grupos musculares.
  • Postura: Mantén la espalda recta, los hombros relajados y mira hacia adelante.
  • Calentamiento y enfriamiento: Dedica unos minutos al inicio y al final de cada caminata a estirar los músculos.

En resumen, el caminar es una actividad física accesible y beneficiosa para todas las edades y condiciones físicas. Al incorporar el caminar a tu rutina diaria, estarás invirtiendo en tu salud física, mental y emocional.

Recuerda que la caminata es una práctica natural en el ser humano y lo más importante es encontrar un ritmo de caminata que sea cómodo y agradable para ti, y disfrutarlo al máximo.

Realicemos algunas reflexiones y explicaciones sobre estos dos conceptos.

Asimilar y aprehender el vocablo “correctivo” es fácil; pero no lo es el “preventivo”.

Cuando caminamos podemos perder peso, eso es un efecto correctivo, es decir, es curativo; sin embargo, cuando decimos que podemos mejorar nuestro sistema cardiovascular (corazón, venas y arterias), no manifestamos a que por caminar lo podemos corregir y sanar, sino nos referimos a que es preventivo para que se evite que se vaya a deteriorar o que siga deteriorándose.

Vamos a detallar lo anterior.

Por ejemplo, lo preventivo se equipara a disminuir el riesgo de varias enfermedades, entre ellas las referentes a las cardíacas y los derrames cerebrales. Nuestro Sistema WALK-RWD es preventivo porque evita el peligro de que no se presenten ciertas enfermedades. Lo preventivo del sistema resulta también porque evita que se expanda o desarrolle más una enfermedad cualquiera.

Por experiencias personales, el resultado correctivo que se logran por caminar, en cuanto al peso corporal, es el siguiente: Dependiendo del tipo de alimentación (una dieta personal [1]), de la cantidad de alimento que ingerimos en cada comida (otra vez una dieta) y del metabolismo de cada persona, llegamos a perder de 1 miligramo (0.00003527 onzas) a 3½ miligramos (0.000123 onzas) por cada paso que damos caminando.

Los parámetros de salud varían (pues son una variable) para cada persona, en la etapa de su vida y para el día en que se realiza cualquier estudio de laboratorio, pero una vez obtenido el dato, se considera una constante, en el cual el médico basa su análisis y realiza la evaluación y su prescripción para aliviar al paciente. Para otro momento o fecha, ese mismo parámetro va a ser diferente, es decir, varía de una época a otra. Lo mismo sucede para otras personas, los parámetros son índices que varían pero se vuelven cantidades constantes al momento de obtener los resultados de laboratorio médico.

Ahora bien, uno de los parámetros –entre otros- que se miden en estudios de laboratorio para determinar el estado de salud de un individuo, respecto de su sistema cardiovascular, es el de triglicéridos, el cual está medido en “mg/dL” (“mmol/L”), en miligramos de colesterol por cada decilitro de sangre. Los límites de este parámetro son:

                               Normal:                 menor a 150 mg/dL (less to 8.3 mmol/L)

                               Valor límite alto: 150 – 199 mg/dL (8.3 – 11.0 mmol/L)

                               Alto:                                      de 200 – 499 mg/dL (11.1 – 27.7 mmol/L)

Muy alto:                              igual o mayor a 500 mg/dL (iqual o bigger to 27.8 mmol/L)

Si una persona resulta –mediante un estudio de laboratorio médico- con un nivel de 214 mg/dL (11.9 mmol/L), quiere decir que está en el nivel de “Valor límite alto”.

El caminar no corrige disminuyendo este nivel anormal, pero sí es preventivo, en el sentido de que si realizamos las caminatas diariamente, por ejemplo 2-3 millas/día (3-5 kilómetros/día), para que no vayan a seguir deteriorándose esos niveles, tomando muy en cuenta la evaluación médica, la prescripción y la dieta (escrupulosa y precisa) que debe llevar esa persona en particular.

En otras palabras, en este caso de los triglicéridos –como en otros más- NO podemos decir que con las caminatas se perderán ciertas unidades del parámetro medido en “mg/dL” (“mmol/L”) de triglicéridos por cada paso que se realiza, pues no es correctivo, sin embargo, podemos decir que el caminar SÍ es preventivo porque evita que se siga aumentando ese parámetro de la salud.

Otro parámetro de la salud en el cual, la caminata es correctiva, es la frecuencia de latidos del corazón (frecuencia del latido cardíaco o también llamado pulso), que está inmerso en el sistema cardiovascular, pues regula que baje esa frecuencia a niveles normales. Las personas sedentarias pueden tener niveles de 70 u 80 pulsaciones/minuto, mientras que los atletas la tienen en 60 pulsaciones/min y por debajo de este nivel. Una persona que tenga 70 u 80 puede decidir realizar una caminata de 2-3 millas/día (3-5 kilómetros) y bajar ese nivel en algunos puntos, inmediatamente después de haber terminado de caminar.

Otro caso es el del colesterol, donde podemos apreciar el aspecto preventivo del sistema. El colesterol en la sangre es uno de los parámetros más importantes y que se puede evitar el peligro de que se deteriore mediante el caminar, sin embargo, cuando este elemento integrado en la sangre no puede ser disminuido de manera suficiente por este medio de las caminatas (y la correspondiente dieta alimenticia), la persona puede y debe acudir a su médico para que le prescriba un medicamento adecuado para corregir su nivel del colesterol en la sangre.

Por último, quisiera menciona que el caminar también se recomienda a las personas que han sufrido un infarto cardíaco. Siempre bajo vigilancia médica. El caminar después de este tipo de sucesos, mejora tanto el aspecto físico como el psíquico de la persona, pues recuperan su estado emocional de discapacidad, aparte de lo que ya mencionamos desde el punto de vista físico, sobre la frecuencia del latido cardíaco para su respectivo bombeo de sangre a todo el cuerpo. No obstante lo anterior, el caminar en exceso puede provocar arritmias en personas predispuestas a ello, sobre todo cuando se sufre una insuficiencia cardíaca.

Realicemos caminatas diarias, de al menos 30 minutos, y ello nos ayudará en las dos formas especificadas, actuarán por sí mismas como medios Preventivo y Correctivo, lo que nos generará profundos beneficios para nuestra salud integral.

[1] Loya Lopátegui, Carlos, La Dieta de los Sabores. El Arte de Saborear los Alimentos, EMULISA, México, 2024. Versión disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0CVMY8WH7

CAMINAR CON INGENIO, SEGÚN HUARTE.

En la investigación que he realizado sobre los pensadores, escritores y artistas que de alguna manera han escrito sobre el CAMINAR, me he topado con Juan Huarte de San Juan, médico y filósofo español, del siglo XVI, que escribió su libro Examen de Ingenios para las Sciencias, publicado en 1575, “donde la fe muestra la diferencia de habilidades, que ay en los hombres; y el genere de letras,” que a cada vno refponde en particular.

Se ha afirmado que su obra es precursora de tres ciencias: la Psicología, la Eugenesia y la Orientación Pedagógica-Profesional, y así mismo, Huarte también realiza aportaciones importantes a la Patología, a la Sociología, a la Neurología y a la Antropología. En su investigación se propuso mejorar a la sociedad en sí, seleccionando la Educación Profesional adecuada para cada individuo, según las aptitudes físicas e intelectuales de cada uno, derivadas de su constitución física, emocional y neurológica particulares; aptitudes que señalan claramente –expresa Huarte- lo que necesitan los individuos para ser “… hombres de gran prudencia y saber, que en la tierna edad descubriesen a cada uno su ingenio, haciéndole estudiar por fuerza la ciencia que le convenía y no dejarlo a su elección, de lo cual resultaría en vuestros estados y señoríos haber los mayores artífices del mundo, no más de por juntar el arte con la naturaleza”.

Comenta en el capítulo V [VIII de 1594]: “A los ingenios inventivos llaman en lengua toscana caprichosos, por semejanza que tienen con la cabra en el andar y pacer. Esta jamás huelga por lo llano; siempre es amiga de andar a sus solas por los riscos y alturas, y asomarse a grandes profundidades; por donde no sigue vereda ninguna ni quiere caminar con compaña. Tal propriedad como ésta se halla en el ánima racional cuando tiene un celebro bien organizado y templado: jamás huelga en ninguna contemplación, todo es andar inquieta buscando cosas nuevas que saber y entender. De esta manera de ánima se verifica aquel dicho de Hipócrates: animae deambulatio, cogitatio hominibus(*). Porque hay otros hombres que jamás salen de una contemplación ni piensan que hay más en el mundo que descubrir. Estos tienen la propiedad de la oveja, la cual nunca sale de las pisadas del manso, ni se atreve a caminar por lugares desiertos y sin carril, sino por veredas muy holladas y que alguno vaya delante”.

Desde luego que en estas expresiones, Huarte utiliza el caminar de la cabra como una analogía para el ser humano y sus diversas capacidades físicas y mentales.

(*)animae deambulatio, cogitatio hominibus: UN PASEO (DEAMBULAR) PROVOCA MEDITAR Y PENSAR EN EL SER HUMANO. ANIMA A LOS HOMBRES A PENSAR MEDIANTE UN PASEO

Huarte citando a Hipócrates. En otro apartado señala: “Ambas diferencias de ingenio son muy ordinarias entre los hombres de letras. Unos hay que son remontados y fuera de la común opinión; juzgan y tratan las cosas por diferente manera; son libres en dar su parecer; y no siguen a nadie. Otros hay recogidos, humildes y muy sosegados, desconfiados de sí y rendidos al parecer de un autor grave a quien siguen, cuyos dichos y sentencias tienen por ciencia y demostración, y lo que discrepa de aquí juzgan por vanidad y mentira. Juntas estas dos diferencias de ingenio son de mucho provecho. Porque, así como a una gran manada de ovejas suelen los pastores echar una docena de cabras que las levanten y lleven con paso apresurado a gozar de nuevos pastos y que no estén hollados, de la mesma manera conviene que haya en las letras humanas algunos ingenios caprichosos que descubran a los entendimientos oviles nuevos secretos de naturaleza y les den contemplaciones, nunca oídas, en que ejercitarse. Porque de esta manera van creciendo las artes, y los hombres saben más cada día”.

Un texto de clara analogía con el caminar en el ser humano, el cual pueda estar inmerso, o no, dentro de ciertas características medio-ambientales, aunadas a los rasgos innatos, congénitos o adquiridos del individuo en cuestión.

Por último quisiera citar a este médico lo que escribió sobre la meditación y la contemplación: ”A la última duda, se responde que cuando el hombre se pone a contemplar alguna verdad que quiere saber y luego no la alcanza es porque le falta al celebro el temperamento conveniente para ello; pero estando un rato en la contemplación, luego acude a la cabeza el calor natural (que son los espíritus vitales y sangre arterial) y sube el temperamento del celebro hasta llegar al punto que es menester. Verdad es que la mucha especulación a unos hace daño y a otros provecho; porque si al celebro le falta poco para llegar al punto del calor conveniente, es menester estar poco contemplando; y si pasa de allí, luego se desbarata el entendimiento con la mucha presencia de los espíritus vitales, y así no atina a la verdad. Por donde vemos muchos hombres que de repente dicen muy bien, y de pensado no valen nada. Otros tienen tan bajo el entendimiento (o por mucha frialdad, o sequedad) que es menester que esté mucho tiempo el calor en la cabeza para subir el temperamento a los grados que le faltan; y, así, de pensado dicen mejor que de repente”.

En resumen, podemos decir que el doctor Huarte afirmaba que caminar, más allá de ser un simple desplazamiento físico, es también una expresión del ingenio humano. Según él, el deambular estimula la reflexión, despierta la mente y activa nuestras capacidades más profundas, haciendo aflorar tanto el pensamiento creativo como el contemplativo. Así como hay almas que se atreven a explorar nuevas sendas —como la cabra que desafía las alturas— también hay quienes prefieren seguir caminos ya marcados. Ambos temperamentos son necesarios para el avance del saber y de la humanidad.

Caminar con ingenio, entonces, es aceptar que nuestras pisadas pueden llevarnos, no solo a lugares físicos, sino a ideas nuevas, a verdades inesperadas, a meditaciones reveladoras. Te invito, lector, a caminar más —pero no de cualquier modo: camina con atención, con curiosidad, con el impulso interior de quien busca comprender el mundo y a sí mismo. Como decía Hipócrates y retomaba Huarte: “Animae deambulatio, cogitatio hominibus” —el alma que deambula, piensa. Que tus pasos, hoy, te lleven más lejos de lo que imaginas.

CAMINAR SOBRE RUINAS: ARQUITECTURA DÉRMICA DEL RECUERDO. SERIE 1 DE 5

Un manifiesto en movimiento para los nuevos caminantes del siglo XXXI

“La memoria no se aloja en los muros, sino en la piel que los ha rozado mil veces al pasar.”

Fragmento rescatado de los muros de la Casa Inmarcesible (1), año 3098.

I. EL CAMINAR COMO ACTO ARQUITECTÓNICO

Caminar es, en sí mismo, una forma de arquitectura. Pero no de esa que se construye con concreto o algoritmos, sino de una arquitectura dérmica: una arquitectura que se edifica y se erosiona sobre la piel. Cada paso es un contacto con el suelo, con el viento, con las texturas del mundo, con lo que alguna vez fue.

No necesitamos más techos: necesitamos trayectos.

Vivimos en una era —la del Realismo Tóxico— donde las estructuras ya no nos protegen; nos enferman, nos aíslan, nos vigilan, nos engañan con promesas de seguridad mientras nos despojan del alma. En esta distopía doméstica, caminar se convierte en una forma de disidencia, en un diseño vivo, inestable, pero genuinamente humano.

II. CAMINAR SOBRE RUINAS

La Casa Inmarcesible, cuya historia se proyecta hasta el año 3100, no ha colapsado físicamente… pero sí emocionalmente. Sus muros  abatidos aún se sostienen en algunas de sus partes, pero son ruinas simbólicas, fragmentos de una civilización que se olvidó a sí misma.

Caminar sobre esas ruinas —no solo sobre piedras sino sobre experiencias erosionadas— se transforma en una forma de leer el pasado con los pies, como si cada paso fuera una sílaba de un lenguaje secreto que solo el cuerpo puede interpretar. Caminar es, entonces, una lectura corporal del recuerdo, de las emociones pasadas (2).

Esas ruinas no son solo ruinas de una casa, sino de un modelo de vida, de un pensamiento, de una emoción, de una falsa idea de progreso.

III. LA PIEL COMO MAPA

Nuestros pies, nuestras plantas, nuestras piernas… han sido olvidadas en la ecuación de la existencia moderna. Nos han inmovilizado con pantallas, con trabajos sedentarios, con la falsa promesa de la hiperconexión digital. Pero lo que está desconectado no es el WiFi: es el cuerpo del mundo, es el cuerpo de sus propias emociones calladas.

Caminar reactiva la piel como mapa. No necesitamos brújulas si recuperamos el sentido dérmico del espacio. Cuando caminamos, no buscamos un destino: buscamos recordar lo que fuimos para sentir las emociones pasadas, reconstruir lo que somos, reimaginar lo que podríamos ser.

IV. RECORDAR ES CAMINAR

El acto de caminar no solo estimula el cuerpo: estimula la memoria emocional, táctil, inconsciente. Cada trayecto activa recuerdos dormidos, pensamientos olvidados, sensaciones que estaban encapsuladas por la arquitectura tóxica del encierro.

Caminar en soledad o en compañía. Caminar sin rumbo. Caminar sobre ciudades que ya no existen. Caminar como método de sanación. Caminar como forma de volvernos a ver entre nosotros, y vernos de nuevo en nosotros mismos.

V. CAMINAR COMO INSURRECCIÓN EN ARCHETH

En el programa ARCHETH: Centro de Resonancias Arquitectónicas (Architectural Echo-Transfer Hub) (3), el caminar no es una actividad recreativa. Es un eje esencial de reconfiguración del tiempo, la identidad y el conocimiento. Caminar es tecnología ancestral. En un mundo hiperdigital, caminar no es primitivo, es revolucionario.

ARCHETH funciona asimismo como una plataforma para la recepción de Ecos Arquitectónicos y de Transmisión de todo tipo de recuerdos emocionales, tanto positivos como negativos.

ARCHETH plantea un urbanismo mutante, orgánico, donde las rutas son más importantes que los edificios. Ciudades caminables no son un lujo: son una urgencia espiritual. En ARCHETH, cada caminata genera una “modificación (corrección) cartográfica emocional” que se graba no en los satélites, sino en los tejidos de la conciencia colectiva.

VI. MOTIVOS PARA CAMINAR: LLAMADO A LA HUMANIDAD

Camina para respirar con todo el cuerpo.

Camina para salir del algoritmo.

Camina para tocar el mundo con tu piel.

Camina para recordar sin necesidad de pantallas.

Camina para no convertirte en ruina.

Camina para asimilar emocionalmente al Realismo Tóxico.

Camina porque el futuro se construye paso a paso.

Camina porque ya no hay casa, pero sí camino.

VII. CONCLUSIÓN: EL PRIMER PASO

La Casa Inmarcesible aún habita nuestras mentes. Sus pasillos están dentro de nosotros. Pero ya no basta con habitarla. Hay que dejarla atrás. Hay que caminar sobre sus ruinas para comprender su mensaje y liberarnos.

Porque en el siglo XXXI, y así como ahora, solo hay una forma de salvar el alma humana:
volver a caminar.

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(1) Loya Lopategui, Carlos, La Casa Inmarcesible, EMULISA, México, 2025. Disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0FJ6HZKC1

(2) Loya Lopategui, Carlos, Anapopatehia: Reviviendo la Emoción del Pasado, EMULISA, México, 2024. Disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0DBWQ1SFP

(3) Loya Lopategui, Carlos, ARCHETH: Arquitectura del Recuerdo y el Olvido, EMULISA, México, 2025. Disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0FL1H1DBT