EL SISTEMA ES MOTIVACIONAL POR SÍ MISMO

La mecánica motivacional que he utilizado para llevar a la práctica estas actividades, es utilizar a cualquiera de ellas como alentadora de las otras; es decir, comenzar el ejercicio pensando que al menos caminaré 1000 metros y que deberé aprovecharlos para leer dos páginas, y pensar que si puedo leer hasta diez de ellas, mejor. Esto me impulsará a caminar un poco más. Nunca me ha fallado esta práctica, pues la lectura -que en lo personal, es lo que más me motiva- invariablemente es la actividad que me impulsa a la caminata. Pero para otra persona podría ser a la inversa, o la escritura la motivadora. Me abstraigo tanto en la lectura que no siento correr el tiempo y cuando tomo conciencia, me doy cuenta que ya he recorrido mucho más de 1 milla y leído más de las dos páginas que me propuse. Con la escritura me sucede lo mismo, aunque es menos propulsora (para mí). Al final de cuentas, las cuatro actividades se interactúan entre sí y las puede uno intra-estimular. (Ver Post DESARROLLO ARMÓNICO).

Esto puede ser una suerte de compromiso para aquellas personas que estén convencidas de la necesidad de cualquiera de las cuatro actividades y no dispongan de la suficiente motivación o entusiasmo.

Muchas veces sucede que estando caminando con gusto, nos decimos: “si ya estoy caminando, voy a aprovecharlo para leer algunas páginas”. Esta automotivación de aprovechar el tiempo de la caminata y a la vez poder leer o escribir, generalmente funciona y momentos después de hacerlo nos encontramos desarrollando esas actividades de manera entusiasta  y ni siquiera nos percatamos que hubiera transcurrido un largo tiempo y con varias páginas de lectura  o escritura. Esto sucede también a la inversa: la lectura -o escritura o el dibujo- es a veces la actividad que promueve y anima la caminata. (Ver Post  ¿CÓMO CAMINAR CON ENTUSIASMO?)

Debemos utilizar cualquier motivación que nos impulse a dar el primer paso, o a leer la primera palabra, el resto viene por sí solo.

LA LECTURA Y LA SINCRONICIDAD

Mucho se ha escrito sobre diversas técnicas que nos ayudan a alimentar al cerebro, y todas ellas funcionan; sin embargo, considero que una de las más efectivas y que contiene más atributos y excelencia, es la lectura. Lo sorprendente, y que yo he experimentado personalmente, es que aquellos documentos que he considerado que no me darían nada –un prejuicio manifiesto-, también tuvieron información importante para lo que había estado realizando en ese momento; como si algo o alguien me estuviera dirigiendo hacia ese documento –o texto- que prejuiciosamente no lo había considerado que tuviera algo importante e interesante para mí. Esta observación de re-considerar lecturas, por etiquetarlas como “no aceptables” me remite a Carl Gustav Jung en sus estudios sobre el fenómeno de la sincronicidad, del cual he sido un acérrimo estudioso. Mi consciencia y mi raciocinio me dicen constantemente que no debo perder mi tiempo en la lectura de ese libro “cualquiera”, pero por experiencia propia sé que mi inconsciente me ha colocado en esa posición de “sí leerlo” y siempre le hago caso, e invariablemente encuentro una o varias respuestas a lo que estoy buscando, a los asuntos y tópicos que estoy investigando y analizando. Es tal mi creencia que tengo sobre la existencia de ese fenómeno de la Sincronicidad junguiana que me motivó, años atrás, a escribir un par de libros sobre ese tema: La Sincronicidad. Un fenómeno predecible, 2007 (*); y La sincronicidad en los Antiguos Mayas, 2009 (**). Así es que, no tengo la menor duda, que la lectura es un medio que nos permite ponernos en contacto con las sincronicidades, y éstas nos conduce a encontrar respuestas, que nuestro inconsciente –seguramente- está ciertamente cansado de intentar comunicar a nuestra consciencia de otros diversos modos, y ésta no se ha percatado de ellas –de las respuestas- durante mucho tiempo, ya sea porque está incapacitado para escucharlo, o bien, rehusa a hacerlo.

Debemos dejar llevarnos por lo que nos aconseje nuestra interioridad y no el raciocinio. Si “decides” leer un libro es quizás que tu inconsciente te está invitando a hacerlo. Y si “decides” volver a leer algún otro que ya habías leído, seguramente encontrarás nuevas respuestas; éstas podrían ser más importantes que aquellas ideas que encontraste en su anterior lectura.

Debemos considerar los siguientes aspectos cuando hayamos decidido corresponder a los mensajes del inconsciente, ya sea por el fenómeno de la sincronicidad u otros mecanismos y lenguajes simbólicos:

1º. Tenemos que introyectar en nosotros que verdaderamente ese tipo de acciones provienen y son generadas por nuestro inconsciente. No podremos escucharlo si no creemos en su existencia.

2º. La Sincronicidad es un fenómeno predecible y además se puede inducir, por lo que podemos provocar su generación y su incidencia en manifestaciones externas.

3º. Cada manifestación sincronística del inconsciente debemos identificarla, develarla y racionalizarla.

4º. Para comprender estos mensajes del inconsciente, cada manifestación de sincronicidad, debemos analizarla e interpretarla.

Lo más importante y auténtico de nuestro ser interior lo podemos conocer y comprender a través de los diferentes medios (lenguajes) simbólicos que utiliza el inconsciente individual (y el colectivo) y la Sincronicidad es uno de ellos. Para conocer su predictibilidad y las distintas formas mediante las cuales se induce al inconsciente para que se manifieste a través del fenómeno de Sincronicidad, podemos recurrir a mi libro Sincronicidad, fenómeno predecible, o bien, con mucho gusto responderé directa y personalmente a aquellas personas que lo soliciten.

En un futuro inmediato, voy a elaborar una sinopsis que nos permita actuar en este sentido y se la presentaré a ustedes en alguno de los siguientes posts.

Les recomiendo los posts “OBJETIVOS DEL SISTEMA” y “¿QUIEN DESEO SER? ¿QUIÉN SOY?

(*) LoyaLopategui, Carlos, La Sincronicidad. Un fenómeno predecible, EMULISA, México, 2007. Disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0CXZDPSSY

(**) LoyaLopategui, Carlos, La sincronicidad en los Antiguos Mayas, EMULISA, México, 2009.

INDICADORES DE LECTURA MIENTRAS SE CAMINA

Ya he señalado las distancias que podemos recorrer caminando al mismo tiempo que leemos o escribimos, en el post DISTANCIAS RECOMENDADAS; ahora me permitiré especificar los parámetros que considero podrían alcanzarse sobre la lectura misma mientras se camina, es decir, el número de páginas que podemos leer de un libro simultáneamente mientras caminamos.

A continuación se presentan 3 cuadros donde se señalan los recorridos que se pueden realizar leyendo, por sesión de 30, 45 y 60 minutos, y todas ellas por día, por semana y por mes; señalándose las distancias máximas, mínimas y normales.

CAMINATA LEYENDO

Respecto a la lectura, también en el mismo lapso de una semana, deberemos lograr un mínimo, dependiendo del tipo de género literario, de 63 páginas, es decir, de 3 páginas por caminata de 2.6 kilómetros. También podemos alcanzar niveles de 105 páginas a la semana, en sesiones de 60 minutos.

En relación al número de páginas que se pueden leer al caminar, dependerá del tipo de lectura y de la capacidad que tenga para ello cada persona.; es decir, no es lo mismo acompañarse de una novela, de unos versos o de un ensayo, o mucho más difícil, de libros técnicos como de biología, economía o física. También dependerá de la actividad misma que tengamos que desarrollar, si es para entretenernos, para estudiar o para enseñar, inclusive si tenemos que memorizar, interpretar, comprender o tomar notas de algunas partes del documento.

Sin embargo, un promedio aceptable es de 5 páginas cada hora de caminata, lo que equivale a 15 páginas cada día. Sin embargo, habrá ocasiones en que se lea una página por cada kilómetro. El beneficio final es que se caminó el kilómetro y se leyó la página.

En el siguiente cuadro podemos observar los mínimos y máximos de lectura y escritura, que obtendríamos  por sesión de 60 minutos, por día (tres sesiones), por semana y por mes.

Fuera de estos datos reales que se obtienen con la práctica de este sistema, no se necesitan más esfuerzos para persuadirlo, amable lector, con el único propósito de que inicie esta fantástica aventura llena de infalibles y evidentes resultados.

Todas las personas somos diferentes, hombres y mujeres, tanto física como mental, por lo que no puede existir un programa de ejercitación uniforme que pueda servir  para todos.  Cada quien debe diseñarlo de acuerdo a los tiempos disponibles, horarios convenientes y por supuesto, libros y géneros literarios apropiados y adecuados.

Debo comentar que este sistema de ejercitación no sólo está pensado para personas de edad adulta, sino también para jóvenes y para ancianos, tanto hombres como mujeres. Para cumplir con los parámetros mínimos o máximos que hemos indicado, de acuerdo a la experiencia, se debe tomar en cuenta la edad de la persona que lleve a la práctica el sistema. Es casi seguro que una persona joven (de 20 años), podrá caminar más y mejor que otra de edad avanzada (de 80 años). Cada individuo deberá evaluarse a sí mismo para desarrollar el método de acuerdo a sus propias capacidades y gustos.

Con el sistema podrá sentirse mejor física y psicológicamente durante toda su vida, prolongando el número de años de vida, además con una mejor calidad, más saludable y confortable, y con mayor gusto, ya que las mejoras se alcanzan en todos los órdenes: en el físico, en el mental, cultural, artístico, en la salud y en lo psicológico. Y cada uno de ellos es una fuente para sentirnos motivados para continuar experimentando sus respuestas.

LA EXPERIENCIA DE CAMINAR

Con este método quiero transmitir ciertas experiencias personales que me han permitido mantener un nivel de salud aceptable, tanto físico como mental, además de las ventajas obtenidas en la lectura, la escritura y el dibujo.

CAMINAR EN SOLEDAD, UNA ANALOGÍA DE LA VIDA

El sistema WALK-RWD, en su aplicación integral, es un SIMULADOR práctico y eficaz que podemos utilizar para experimentar la vida en varios escenarios vitales del comportamiento humano, en diferentes estados anímicos, psicológicos y culturales, observando nuestras actitudes y toma de decisiones, y así mismo en la conformación del carácter y la personalidad de cada caminante.

El individuo que sabe (domina) estar solo y disfruta la soledad, tendrá capacidad emocional para integrarse saludablemente a la sociedad. El que puede y logra recrearse en su propia soledad, podrá llegar a conocerse a sí mismo y en consecuencia mejorar su comprensión del medio social en el que está inmerso. Por ello, aquella persona que se siente bien consigo mismo y confía en su propio sentir, está apto para incluirse formalmente en la sociedad (Ver post EL CAMINAR Y LA ELECCIÓN DE LA SOLEDAD. PARTE I)

El caminar es un libre fluir de nuestro ser que nos permite abandonarnos en nosotros mismos, y cada una de las caminatas que realizamos, pueden servirnos, la mayoría de las veces, como un símil (analogía) de nuestra existencia de vida.

Así pues, el caminar en soledad es una analogía práctica y muy efectiva de la vida real, que nos ayuda a instruirnos para comprender el sentido de nuestra existencia; es un SIMULADOR de aprendizaje para ilustrarnos en el cómo podemos ser independientes, responsables y capaces de tomar libremente decisiones por nosotros mismos.

Avanzar mientras caminamos es un proceso natural que se realiza durante la aplicación del sistema WALK-RWD, de la misma manera que se realiza el proceso que enfrentamos en el acontecer cotidiano de nuestra existencia.

El realizar una caminata a solas es como una analogía de una parte discontinua de nuestra vida, de nuestra experiencia de vivir. Una caminata en soledad nos puede orientar en el cometido de avanzar en nuestra existencia diaria.

Sin que una caminata reúna el desarrollo total de cada una de las diversas etapas vitales (post futuro CAMINAR Y LAS OPORTUNIDADES VITALES), sí representa a muchos de los momentos cruciales que en todas y cada una de ellas aparecen (Ver post CAMINAR, UNA METÁFORA EXISTENCIAL, PARTE 1 DE 4).

El caminar en soledad nos permite reflexionar sobre nuestras posibilidades que tenemos para desempeñarnos alejados del condicionamiento externo. Para todo tipo de vida y en cualquier etapa por la que se atraviese, nos hemos de encontrar solos; y en esas circunstancias de soledad tenemos que dialogar con nosotros mismos, cuestionándonos, animándonos, criticándonos (la autocrítica, por lo regular, no es muy conveniente) y multitud de otras formas de examinar –consciente e inconscientemente- el cómo nos sentimos, con el objeto último de advertir de qué modo daremos el siguiente paso en nuestro medio socio-psíquico-económico (Ver post EL CAMINAR Y LA FALTA DE TIEMPO que menciona aspectos importantes sobre el tiempo de ocio).

Cada caminata nos ofrece ese símil de cada uno de los posibles momentos donde se nos presentan diferentes opciones para el actuar en la vida diaria, que podemos escudriñar alejados de ese instante crucial que muchas veces no sabemos cómo reaccionar, o bien, no entendemos a ciencia cierta, de qué manera debemos conducirnos. Esos momentos de soledad pueden instruirnos y aleccionarnos antes de vernos inmersos en esos dilemas de comportamiento –en soledad- que difícilmente podemos encontrar a alguien que nos pueda orientar en el cómo y el cuándo. Sólo nosotros mismos debemos encarar esas dificultades, y por lo general las afrontamos solos.

Ese símil que podemos realizar de esos momentos cruciales, mediante nuestras caminatas, que durante las actividades cotidianas, se nos vienen encima y nos asfixian, pueden resumirse en las siguientes acciones:

  • Solos debemos iniciar la caminata y decidir el
    momento justo de su inicio.
  • Sólo nosotros deberemos terminar la caminata y
    decidir el momento adecuado.
  • En soledad debemos de disminuir o aumentar la
    velocidad de nuestro caminar.
  • Solos debemos decidir si continuamos por un
    sendero o por otro.
  • En soledad debemos tomar diversas decisiones
    para leer, escribir o dibujar, o simplemente mantenernos en contemplación.
  • Sentirnos libres para que en la soledad con
    nosotros mismos pensemos sobre un tema específico; o bien observemos las aves o
    cualquier elemento del medio que nos rodee.
  • Nuestros sentidos (los 5 físicos externos y los
    demás internos) debemos tenerlos despiertos y alertas, sin que nos interrumpan otras
    personas, para ponerlos en atención consciente sobre lo que deseemos percibir,
    durante nuestro caminar.
  • En soledad, nosotros podemos y debemos decidir,
    durante las caminatas, si hablamos, escuchamos, vemos, olemos, etc., en
    determinadas circunstancias y momentos.
  • Durante las caminatas en soledad, contemplaremos
    y percibiremos las cosas que nos agraden, o no lo haremos, sin tener que
    escuchar opiniones al respecto.

La concienciación de todas estas pequeñas experiencias en soledad –mientras caminamos- nos ayudarán a soportar mejor el condicionamiento del mundo social, por la misma toma de conciencia, pero además, porque el sistema de caminar, coordinadamente con el leer, escribir y dibujar, nos libera durante el tiempo que realizamos la caminata, incrustando en nuestra esencia una sensación de satisfacción que sobrepasa ese período, dándonos confianza en nuestras actitudes, acciones y toma de decisiones para con el mundo complejo y comprometido que nos rodea y avasalla.

Decidamos ahora realizar la siguiente caminata pensando que será un verdadero trayecto analógico con nuestra particular e íntima existencia, con lo cual aprenderemos a transitarla con mayor esmero y tranquilidad, porque, al menos, nuestras decisiones en soledad serán observadas desde otra óptica.

En soledad, tú caminas por senderos que te conducen a tu yo interior, a conocerte a ti mismo. (Ver los posts ¿QUIÉN DESEO SER? ¿QUIÉN SOY?; DIBUJAR, PARA CONOCERNOS MEJOR; DIBUJAR Y UMBRALISMO, PARA CONOCER NUESTRO YO INTERIOR). En ella, en la soledad, podrás comprender mejor a cada una de tus emociones, de tus sentimientos y actitudes, y a sus respectivas formas antitéticas, a la certidumbre y la incertidumbre, constancia e inconstancia, precisión e imprecisión, a la seguridad e inseguridad, estabilidad e inestabilidad, consistencia e inconsistencia, perseverancia y negligencia, posibilidad e imposibilidad, fortaleza y fragilidad, tenacidad y renuncia, disciplina e indisciplina, firmeza y debilidad, movilidad e inmovilidad, paciencia e impaciencia, dependencia e independencia, decisión e indecisión, a diferenciar entre opciones y alternativas, la decisión voluntaria y la indecisión, y así muchos de aquellos estados de condicionamiento social, anímicos y psicológicos por los que atravesamos y que nos cuestionan constantemente en la vida. Ella, la soledad, mientras caminas, te ayudará a construir, consciente e inconscientemente, tu carácter y tu personalidad.

El caminar en soledad es una práctica analógica para experimentar la vida. Agarremos a la soledad de la mano y acompañémonos con ella en las próximas caminatas. Hagamos conciencia que el caminar con ella podrá orientarnos en los asuntos cotidianos que nos molestan y a veces nos asfixian. Durante el trayecto, seguramente podremos encontrar similitudes con algunas difíciles vivencias sociales, laborales o familiares, que no hemos podido resolver y así podremos visualizar una existencia más tranquila.