EL CAMINAR ES CORRECTIVO Y PREVENTIVO PARA NUESTRA SALUD

El caminar, es una práctica física ancestral con profundos beneficios para nuestra salud integral. Veamos cómo el caminar puede actuar tanto como medida preventiva como correctiva.

A continuación se mencionan los aspectos físicos, mentales, emocionales, espirituales y anímicos que tienen lugar al considerar a la caminata como un medio Preventivo y Correctivo.

1. Como Medio Preventivo

  • Salud Física:
    • Fortalecimiento cardiovascular: Reduce el riesgo de enfermedades del corazón, hipertensión y accidentes cerebrovasculares.
    • Control del peso: Ayuda a quemar calorías y mantener un peso saludable, previniendo la obesidad y enfermedades asociadas.
    • Fortalecimiento muscular y óseo: Tonifica los músculos de las piernas y el core, mejorando la postura y previniendo lesiones.
    • Salud articular: Mejora la flexibilidad y la lubricación de las articulaciones, reduciendo el riesgo de artritis.
    • Refuerzo del sistema inmunológico: Aumenta la circulación y la producción de células blancas, mejorando las defensas del organismo.
  • Salud Mental:
    • Reducción del estrés: Libera endorfinas, neurotransmisores que actúan como analgésicos naturales y mejoran el estado de ánimo.
    • Mejora de la concentración: Aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, favoreciendo la claridad mental y la capacidad de concentración.
    • Prevención de la depresión: La actividad física regular es un tratamiento complementario eficaz para la depresión.
  • Salud Emocional:
    • Aumento de la autoestima: Lograr metas relacionadas con el caminar puede mejorar la confianza en uno mismo.
    • Mejora del sueño: La actividad física regular contribuye a un sueño más profundo y reparador.
  • Salud Espiritual y Anímica:
    • Conexión con la naturaleza: Caminar en entornos naturales puede promover una sensación de paz y bienestar.
    • Meditación en movimiento: El caminar puede convertirse en una práctica meditativa, fomentando la introspección y la conexión con uno mismo.

2. Como Medio Correctivo

  • Salud Física:
    • Recuperación de lesiones: Caminar de forma gradual puede ayudar a recuperar la movilidad y la fuerza después de una lesión.
    • Gestión del dolor crónico: Puede aliviar el dolor asociado a condiciones como la fibromialgia o la artritis.
    • Mejora de la circulación: Ayuda a reducir la hinchazón y la sensación de pesadez en las piernas.
  • Salud Mental:
    • Tratamiento de la ansiedad: El ejercicio físico regular puede reducir los síntomas de ansiedad.
    • Combate del aburrimiento y la monotonía: Caminar puede ayudar a superar estados de ánimo bajos y a encontrar nuevas perspectivas.
  • Salud Emocional:
    • Superación de la depresión: El caminar es una herramienta eficaz para combatir los síntomas de la depresión.
    • Gestión de la ira: La actividad física puede ayudar a canalizar la energía negativa y a reducir la impulsividad.

Finalmente, presento a continuación ciertas recomendaciones específicas para que nuestras caminatas redunden en beneficios efectivos:

Recomendaciones para Caminar con Beneficios

  • Regularidad: Caminar al menos 30 minutos todos los días de la semana.
  • Intensidad: Adapta la intensidad del paseo a tu condición física.
  • Variedad: Alterna entre caminar a paso ligero y caminar cuesta arriba para trabajar diferentes grupos musculares.
  • Postura: Mantén la espalda recta, los hombros relajados y mira hacia adelante.
  • Calentamiento y enfriamiento: Dedica unos minutos al inicio y al final de cada caminata a estirar los músculos.

En resumen, el caminar es una actividad física accesible y beneficiosa para todas las edades y condiciones físicas. Al incorporar el caminar a tu rutina diaria, estarás invirtiendo en tu salud física, mental y emocional.

Recuerda que la caminata es una práctica natural en el ser humano y lo más importante es encontrar un ritmo de caminata que sea cómodo y agradable para ti, y disfrutarlo al máximo.

Realicemos algunas reflexiones y explicaciones sobre estos dos conceptos.

Asimilar y aprehender el vocablo “correctivo” es fácil; pero no lo es el “preventivo”.

Cuando caminamos podemos perder peso, eso es un efecto correctivo, es decir, es curativo; sin embargo, cuando decimos que podemos mejorar nuestro sistema cardiovascular (corazón, venas y arterias), no manifestamos a que por caminar lo podemos corregir y sanar, sino nos referimos a que es preventivo para que se evite que se vaya a deteriorar o que siga deteriorándose.

Vamos a detallar lo anterior.

Por ejemplo, lo preventivo se equipara a disminuir el riesgo de varias enfermedades, entre ellas las referentes a las cardíacas y los derrames cerebrales. Nuestro Sistema WALK-RWD es preventivo porque evita el peligro de que no se presenten ciertas enfermedades. Lo preventivo del sistema resulta también porque evita que se expanda o desarrolle más una enfermedad cualquiera.

Por experiencias personales, el resultado correctivo que se logran por caminar, en cuanto al peso corporal, es el siguiente: Dependiendo del tipo de alimentación (una dieta personal [1]), de la cantidad de alimento que ingerimos en cada comida (otra vez una dieta) y del metabolismo de cada persona, llegamos a perder de 1 miligramo (0.00003527 onzas) a 3½ miligramos (0.000123 onzas) por cada paso que damos caminando.

Los parámetros de salud varían (pues son una variable) para cada persona, en la etapa de su vida y para el día en que se realiza cualquier estudio de laboratorio, pero una vez obtenido el dato, se considera una constante, en el cual el médico basa su análisis y realiza la evaluación y su prescripción para aliviar al paciente. Para otro momento o fecha, ese mismo parámetro va a ser diferente, es decir, varía de una época a otra. Lo mismo sucede para otras personas, los parámetros son índices que varían pero se vuelven cantidades constantes al momento de obtener los resultados de laboratorio médico.

Ahora bien, uno de los parámetros –entre otros- que se miden en estudios de laboratorio para determinar el estado de salud de un individuo, respecto de su sistema cardiovascular, es el de triglicéridos, el cual está medido en “mg/dL” (“mmol/L”), en miligramos de colesterol por cada decilitro de sangre. Los límites de este parámetro son:

                               Normal:                 menor a 150 mg/dL (less to 8.3 mmol/L)

                               Valor límite alto: 150 – 199 mg/dL (8.3 – 11.0 mmol/L)

                               Alto:                                      de 200 – 499 mg/dL (11.1 – 27.7 mmol/L)

Muy alto:                              igual o mayor a 500 mg/dL (iqual o bigger to 27.8 mmol/L)

Si una persona resulta –mediante un estudio de laboratorio médico- con un nivel de 214 mg/dL (11.9 mmol/L), quiere decir que está en el nivel de “Valor límite alto”.

El caminar no corrige disminuyendo este nivel anormal, pero sí es preventivo, en el sentido de que si realizamos las caminatas diariamente, por ejemplo 2-3 millas/día (3-5 kilómetros/día), para que no vayan a seguir deteriorándose esos niveles, tomando muy en cuenta la evaluación médica, la prescripción y la dieta (escrupulosa y precisa) que debe llevar esa persona en particular.

En otras palabras, en este caso de los triglicéridos –como en otros más- NO podemos decir que con las caminatas se perderán ciertas unidades del parámetro medido en “mg/dL” (“mmol/L”) de triglicéridos por cada paso que se realiza, pues no es correctivo, sin embargo, podemos decir que el caminar SÍ es preventivo porque evita que se siga aumentando ese parámetro de la salud.

Otro parámetro de la salud en el cual, la caminata es correctiva, es la frecuencia de latidos del corazón (frecuencia del latido cardíaco o también llamado pulso), que está inmerso en el sistema cardiovascular, pues regula que baje esa frecuencia a niveles normales. Las personas sedentarias pueden tener niveles de 70 u 80 pulsaciones/minuto, mientras que los atletas la tienen en 60 pulsaciones/min y por debajo de este nivel. Una persona que tenga 70 u 80 puede decidir realizar una caminata de 2-3 millas/día (3-5 kilómetros) y bajar ese nivel en algunos puntos, inmediatamente después de haber terminado de caminar.

Otro caso es el del colesterol, donde podemos apreciar el aspecto preventivo del sistema. El colesterol en la sangre es uno de los parámetros más importantes y que se puede evitar el peligro de que se deteriore mediante el caminar, sin embargo, cuando este elemento integrado en la sangre no puede ser disminuido de manera suficiente por este medio de las caminatas (y la correspondiente dieta alimenticia), la persona puede y debe acudir a su médico para que le prescriba un medicamento adecuado para corregir su nivel del colesterol en la sangre.

Por último, quisiera menciona que el caminar también se recomienda a las personas que han sufrido un infarto cardíaco. Siempre bajo vigilancia médica. El caminar después de este tipo de sucesos, mejora tanto el aspecto físico como el psíquico de la persona, pues recuperan su estado emocional de discapacidad, aparte de lo que ya mencionamos desde el punto de vista físico, sobre la frecuencia del latido cardíaco para su respectivo bombeo de sangre a todo el cuerpo. No obstante lo anterior, el caminar en exceso puede provocar arritmias en personas predispuestas a ello, sobre todo cuando se sufre una insuficiencia cardíaca.

Realicemos caminatas diarias, de al menos 30 minutos, y ello nos ayudará en las dos formas especificadas, actuarán por sí mismas como medios Preventivo y Correctivo, lo que nos generará profundos beneficios para nuestra salud integral.

[1] Loya Lopátegui, Carlos, La Dieta de los Sabores. El Arte de Saborear los Alimentos, EMULISA, México, 2024. Versión disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0CVMY8WH7

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