En la investigación que he realizado sobre los pensadores, escritores y artistas que de alguna manera han escrito sobre el CAMINAR, me he topado con Juan Huarte de San Juan, médico y filósofo español, del siglo XVI, que escribió su libro Examen de Ingenios para las Sciencias, publicado en 1575, “donde la fe muestra la diferencia de habilidades, que ay en los hombres; y el genere de letras,” que a cada vno refponde en particular.
Se ha afirmado que su obra es precursora de tres ciencias: la Psicología, la Eugenesia y la Orientación Pedagógica-Profesional, y así mismo, Huarte también realiza aportaciones importantes a la Patología, a la Sociología, a la Neurología y a la Antropología. En su investigación se propuso mejorar a la sociedad en sí, seleccionando la Educación Profesional adecuada para cada individuo, según las aptitudes físicas e intelectuales de cada uno, derivadas de su constitución física, emocional y neurológica particulares; aptitudes que señalan claramente –expresa Huarte- lo que necesitan los individuos para ser “… hombres de gran prudencia y saber, que en la tierna edad descubriesen a cada uno su ingenio, haciéndole estudiar por fuerza la ciencia que le convenía y no dejarlo a su elección, de lo cual resultaría en vuestros estados y señoríos haber los mayores artífices del mundo, no más de por juntar el arte con la naturaleza”.
Comenta en el capítulo V [VIII de 1594]: “A los ingenios inventivos llaman en lengua toscana caprichosos, por semejanza que tienen con la cabra en el andar y pacer. Esta jamás huelga por lo llano; siempre es amiga de andar a sus solas por los riscos y alturas, y asomarse a grandes profundidades; por donde no sigue vereda ninguna ni quiere caminar con compaña. Tal propriedad como ésta se halla en el ánima racional cuando tiene un celebro bien organizado y templado: jamás huelga en ninguna contemplación, todo es andar inquieta buscando cosas nuevas que saber y entender. De esta manera de ánima se verifica aquel dicho de Hipócrates: animae deambulatio, cogitatio hominibus(*). Porque hay otros hombres que jamás salen de una contemplación ni piensan que hay más en el mundo que descubrir. Estos tienen la propiedad de la oveja, la cual nunca sale de las pisadas del manso, ni se atreve a caminar por lugares desiertos y sin carril, sino por veredas muy holladas y que alguno vaya delante”.
Desde luego que en estas expresiones, Huarte utiliza el caminar de la cabra como una analogía para el ser humano y sus diversas capacidades físicas y mentales.
(*)animae deambulatio, cogitatio hominibus: UN PASEO (DEAMBULAR) PROVOCA MEDITAR Y PENSAR EN EL SER HUMANO. ANIMA A LOS HOMBRES A PENSAR MEDIANTE UN PASEO

Huarte citando a Hipócrates. En otro apartado señala: “Ambas diferencias de ingenio son muy ordinarias entre los hombres de letras. Unos hay que son remontados y fuera de la común opinión; juzgan y tratan las cosas por diferente manera; son libres en dar su parecer; y no siguen a nadie. Otros hay recogidos, humildes y muy sosegados, desconfiados de sí y rendidos al parecer de un autor grave a quien siguen, cuyos dichos y sentencias tienen por ciencia y demostración, y lo que discrepa de aquí juzgan por vanidad y mentira. Juntas estas dos diferencias de ingenio son de mucho provecho. Porque, así como a una gran manada de ovejas suelen los pastores echar una docena de cabras que las levanten y lleven con paso apresurado a gozar de nuevos pastos y que no estén hollados, de la mesma manera conviene que haya en las letras humanas algunos ingenios caprichosos que descubran a los entendimientos oviles nuevos secretos de naturaleza y les den contemplaciones, nunca oídas, en que ejercitarse. Porque de esta manera van creciendo las artes, y los hombres saben más cada día”.
Un texto de clara analogía con el caminar en el ser humano, el cual pueda estar inmerso, o no, dentro de ciertas características medio-ambientales, aunadas a los rasgos innatos, congénitos o adquiridos del individuo en cuestión.
Por último quisiera citar a este médico lo que escribió sobre la meditación y la contemplación: ”A la última duda, se responde que cuando el hombre se pone a contemplar alguna verdad que quiere saber y luego no la alcanza es porque le falta al celebro el temperamento conveniente para ello; pero estando un rato en la contemplación, luego acude a la cabeza el calor natural (que son los espíritus vitales y sangre arterial) y sube el temperamento del celebro hasta llegar al punto que es menester. Verdad es que la mucha especulación a unos hace daño y a otros provecho; porque si al celebro le falta poco para llegar al punto del calor conveniente, es menester estar poco contemplando; y si pasa de allí, luego se desbarata el entendimiento con la mucha presencia de los espíritus vitales, y así no atina a la verdad. Por donde vemos muchos hombres que de repente dicen muy bien, y de pensado no valen nada. Otros tienen tan bajo el entendimiento (o por mucha frialdad, o sequedad) que es menester que esté mucho tiempo el calor en la cabeza para subir el temperamento a los grados que le faltan; y, así, de pensado dicen mejor que de repente”.
En resumen, podemos decir que el doctor Huarte afirmaba que caminar, más allá de ser un simple desplazamiento físico, es también una expresión del ingenio humano. Según él, el deambular estimula la reflexión, despierta la mente y activa nuestras capacidades más profundas, haciendo aflorar tanto el pensamiento creativo como el contemplativo. Así como hay almas que se atreven a explorar nuevas sendas —como la cabra que desafía las alturas— también hay quienes prefieren seguir caminos ya marcados. Ambos temperamentos son necesarios para el avance del saber y de la humanidad.

Caminar con ingenio, entonces, es aceptar que nuestras pisadas pueden llevarnos, no solo a lugares físicos, sino a ideas nuevas, a verdades inesperadas, a meditaciones reveladoras. Te invito, lector, a caminar más —pero no de cualquier modo: camina con atención, con curiosidad, con el impulso interior de quien busca comprender el mundo y a sí mismo. Como decía Hipócrates y retomaba Huarte: “Animae deambulatio, cogitatio hominibus” —el alma que deambula, piensa. Que tus pasos, hoy, te lleven más lejos de lo que imaginas.
