Cambio de ritmo
A partir de este mes de julio —inicio de nuestro octavo año caminando juntos— este Blog dará un paso más en su trayecto: aumentaremos la frecuencia de nuestras publicaciones de dos a tres posts mensuales. Este cambio no responde al capricho ni al afán de llenar el tiempo con palabras, sino a una necesidad profunda que el propio contexto nos impone: la aceleración incesante del mundo, impulsada por el vértigo de la tecnología, por los ritmos cada vez más intensos de la vida cotidiana y por los múltiples rostros de lo que hemos denominado Realismo Tóxico.
Este Realismo Tóxico —al mismo tiempo fenómeno y diagnóstico— no solo describe una época saturada de estímulos, contradicciones y automatismos, sino que también nos señala con urgencia nuevas formas de resistencia, lucidez y reconexión. El caminar, como hemos sostenido una y otra vez, no es solo un ejercicio físico: es una práctica de desaceleración, una forma de pensar con el cuerpo, un acto de libertad silenciosa que se opone, paso a paso, al arrasador flujo de lo inmediato.
Por ello, sumar una publicación más al mes —siempre los días 7— responde a un nuevo ritmo que no nos subordina al caos, sino que nos permite acompañarlo con conciencia. Necesitamos más momentos de reflexión, más relatos caminados, más estrategias poéticas y simbólicas para mantener el equilibrio ante esta aceleración global que, si no se contempla, puede borrarnos del mapa de nuestra propia interioridad.
Aumentar el número de publicaciones en un 50% no es solo una cifra: es una señal, una señal que este Blog levanta como una antorcha que no se rinde. Es un gesto firme en el camino, como quien decide hacer una pausa más larga para observar el mundo con otros ojos, o quien da un rodeo para encontrar una flor olvidada. Que cada post mensual —del 1, del 7 y del 15— sea un acto de respiración lúcida ante el vértigo. Caminar también es publicar.
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Caminando separadamente de la Muerte
¿Alguna vez te has puesto a pensar en lo absurdo que es seguir caminando? No me refiero a esa actividad de baja intensidad que los médicos y gurús del bienestar pregonan como la panacea para una vida larga y próspera. ¡Qué farsa! Me refiero al acto fundamental, casi instintivo, de mover una pierna después de la otra. Desde que el primer homínido decidió erguirse y tropezar con la gravedad, hemos estado en esta incesante peregrinación, ¿hacia dónde, exactamente?
El libro “Programe su Muerte y Renacimiento”(1), de reciente creación, ahonda en esas verdades incómodas que preferimos meter bajo la alfombra de la conciencia, esas que se fermentan en el sótano de nuestra psique hasta que apestan a “realismo tóxico”. Y, para ser honestos, ¿hay algo más tóxicamente real que el hecho de que cada paso que damos es un paso más cerca del inevitable final?
Sí, lo sé, la gente camina por salud, por placer, para explorar, para huir de sus problemas… ¡Qué ingenuidad! Caminamos porque estamos diseñados para un movimiento perpetuo que nos arrastra inexorablemente hacia la nada. Es la broma cósmica más cruel de todas: nacer con piernas para una carrera sin meta, solo con un abismo al final.
Consideremos, por un momento, a esos entusiastas del senderismo, con sus mochilas llenas de barritas energéticas y sus zapatillas relucientes. ¿Acaso no ven la ironía? Se adentran en la naturaleza salvaje, buscando “conexión” o “paz interior”, mientras cada roca que esquivan y cada río que cruzan los acerca a ese último descanso, ese en el que ya no necesitarán rutas señalizadas. ¡Qué hilarante! Es como si el universo se riera a carcajadas de nuestro afán por prolongar la marcha cuando el destino ya está sellado.
Y no hablemos de los maratonistas. ¡Ah, los maratonistas! Esos seres que, con un entusiasmo casi frenético o patológico, se autoimponen torturas físicas para demostrar… ¿qué? ¿Que pueden posponer lo inevitable con cada ampolla en el pie? Es el equivalente a construir una fortaleza de arena contra la marea alta; un esfuerzo noble, sí, pero absolutamente inútil. “¡Corre por tu vida!”, gritan los carteles. Y uno se pregunta, ¿para qué, si el premio final es la inmovilidad? Quizás su verdadero objetivo es llegar a la meta tan exhaustos que la muerte los encuentre ya medio muertos. Eso sí sería una victoria pírrica de manual.
La Gran Paradoja del Paso
La relación entre caminar y muerte es tan intrínseca como lo es un par de calcetines apestosos a un adolescente. Desde que nos pusimos de pie, hemos estado bailando un tango macabro con el destino. En la melodía de nuestra efímera existencia, cada paso es un compás, cada kilómetro, una estrofa; algunos prefieren un vals lento y contemplativo, otros, un rítmico paso doble hacia el vacío. Al final, todos terminamos bailando la misma pieza luctuosa.
Pensemos en los ancianos, con sus andadores y sus pasos titubeantes. Dicen que caminan para “mantenerse activos”, para “retrasar el deterioro”. ¡Bobadas! Es el último estertor de una máquina que se niega a apagarse, una patética resistencia al llamado del más allá. ¿No sería más digno simplemente sentarse y esperar cómodamente? Pero no, la terquedad humana nos impulsa a seguir final moviéndonos, incluso cuando cada movimiento es un recordatorio de nuestra fragilidad, y el riesgo inminente de una posible fractura que nos anticipe la caída a ese vacío.
Y, ¿qué decir o qué pensar de las personas que no desean caminar? ¿son más sabios? ¿Aquellos que prefieren el sofá, el automóvil, la cama? Podríamos argumentar que han comprendido la inutilidad del ejercicio fútil. Han decidido acortar el camino, evitar la farsa del esfuerzo. Quizás ellos son los verdaderos visionarios, los que se han adelantado al mensaje de este libro y han “programado su muerte” con una gloriosa inactividad. ¿Para qué sudar si el destino ya está escrito? Aunque no sabemos si así se arriesgan por una alta carga de autoculpabilidad que les acorta el último trecho … para eludir el ritmo de los tempos.
¿Hacia dónde cojeamos, entonces?
Ante todo, una amable advertencia: El libro “Programe su Muerte y Renacimiento” no es un manual de suicidio, que quede esto muy claro. Esta lectura es una invitación “a morirse de risa” y con ello asegurar así varios años más de existencia, pero siempre caminando. Es una invitación a la parodia y a la risa incómoda frente a lo ineludible. Y el acto vital de caminar, ese aparentemente tan banal, es una de las mayores parodias de la existencia. Al confrontar los múltiples condicionamientos, programas, hasta nuevas aplicaciones tecnológicas para lograr lucrativamente incrementar la longevidad, y con ella la esperanza de vida, que no anima a perseguir un espejismo. Nos movemos, nos esforzamos, ascendemos montañas y cruzamos desiertos, solo para darnos cuenta de que el verdadero destino es la inmovilidad absoluta.
Pero, ¿y si esa misma futilidad es lo que nos hace seguir? ¿Y si el sarcasmo inherente al caminar hacia la tumba es lo que le da un absurdo y delicioso sentido a nuestra efímera existencia? Tal vez, solo tal vez, el acto de caminar es el último acto de rebeldía, una bofetada al rostro de la muerte. “¡Aquí estoy, maldita sea!”, grita cada paso, “¡Aunque me lleves, al menos me llevarás en movimiento!”.
Así que, la próxima vez que te encuentres arrastrando los pies hacia la cocina por un tercer trozo de pastel, o escalando una montaña para ver el amanecer, recuerda esto: estás participando en la PARODIA más grande de todas. Estás caminando separadamente de la muerte, pero al mismo tiempo, de su mano. Es un tango, un vals, una danza macabra que nos une a todos, desde los atletas olímpicos hasta las almas en pena que aún no encuentran su camino de regreso al éter.
Incluso las almas, las que flotan por ahí, podrían beneficiarse de esto. Si tan solo pudieran encontrar un par de piernas prestadas, quizás entenderían la broma. Quizás hasta se animarían a dar un paseo. Después de todo, ¿quién dice que los muertos no pueden disfrutar de un buen paseo irónico en el más allá?
Camina con seriedad, con ironía, como tú decidas; pero camina todos los días.
(1) Loya Lopategui Carlos, Programe su Muerte y Renacimiento, EMULISA, México, 2025. Disponible en Amazon, Edición Kindle: https://www.amazon.es/dp/B0FGMFRD5P
